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Un oficialismo “blue” con millones de razones para apoyar a Sáenz

Es prácticamente imposible pensar en una Salta para los salteños cuando los deshonestos intelectuales y de los otros, a fuerza de codazos, carpetazos y por qué no de billetera también, dominan el escenario electoral y político de la provincia.

Cualquier artimaña es válida para los políticos para mantenerse en el poder, mirar su propio obligo y creerse una casta privilegiada únicamente abocada a satisfacer sus propias necesidades.

Si miramos el escenario en la provincia, veremos con claridad meridiana la desesperación que tiene el actual gobierno de permanecer por cuatro años más en el poder, desesperación que se manifiesta en la cantidad de trampas y engaños que vienen urdiendo en pos de satisfacer el desmedido afán de seguir en el Grand Bourg.

En los últimos días vimos como lograron conformar un frente electoral paralelo, cotizando como un frente blue, donde logran reclutar a devaluados dirigentes que a cualquier pecio intentan volver a los oscuros pasillos del poder provincial.

El primero fue el inefable Iván Mizzau, autodefinido dirigente K de Orán, el ex diputado un buen día llegó a pararse frente al Gobernador y al cabo de algunos minutos tenía en su poder millones de razones para romper el PV, e intentar bloquear cualquier posibilidad de alianza con Avancemos. Todo le salió mal, no solo que el PV cerró su alianza con Estrada, sino que además en el pequeño lugar que sobra en su maletín también podría acomodar una demanda penal en su contra. A Mizzau la acompañaron: Laura García, mujer con una muy baja performance en el Concejo y el Mono Sánchez, empleado del Ministerio de Gobierno desde la gestión de Urtubey.

Walter Raúl Wayar, a quien solo le queda una porción de poder en Cachi, intenta hace tiempos volver al gran escenario provincial, pero decisiones erráticas, un discurso vetusto y una clara falta de liderazgo lo vienen postergando hace ya varios años, solo le queda el recuerdo de haber sido el vice de Juan Carlos Romero, pero las anécdotas ya no sirven para construir política.

Con este escenario esquivo, Wayar intentó pararse en la vereda del frente del gobierno provincial, hasta que un buen día descubrió que también había millones de motivos para apoyar un nuevo mandato de Sáenz, y hacia ese horizonte marchó el vallisto.

Manuel Santiago Godoy, en otros tiempos un hombre fundamental en la política salteña, histórico presidente de diputados y armador como pocos. Godoy siempre tuvo una ferra vocación oficialista, ahora habrá perdido algunas mañas, pero de ser oficialista no se negocia, sea el gobierno que sea.

Godoy y Wayar ahora conformaron un nuevo frente saencista, el frente paralelo (que inclusive cotiza en paralelo) para ayudar a Sáenz a llegar a un nuevo mandato.

Una vez más somos testigos como una rancia dirigencia prioriza su interés personal y el de sus sospechosos amigos, en detrimento del interés general.

La trampa y el engaño son moneda corriente en esta provincia, estamos en manos de una dirigencia cada vez más arcaica y pestilente, capaz de cualquier ardid con tal de sorprender en su buena fe a los salteños.

Con este oficialismo “blue” bueno es recordar a Carlos Gaviria, aquel defensor de la libertad de pensamiento, de la autonomía y de los derechos humanos, cuando decía “…el que paga para llegar, llega para robar…»

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