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Salta: Un triunfo con varias razones

Es muy difícil no caer en la pereza mental y argumentar que el triunfo de Javier Milei en Salta se debió al formidable impulso nacional de la figura del economista. Pero vamos a hacer el intento de dar una vuelta de rosca y especular sobre los motivos de los 20 puntos de ventaja de los libertarios.

Decir que el 60% de los salteños son liberales es un grosero error, es mucho más cercano a la realidad decir que ese porcentaje de salteños vieron en Milei el zapato con el calce perfecto para meter una patada en el tuje a todos los participes necesarios de la catastrófica situación en la que se encuentra la provincia y el país.

Fue un voto contra la peor casta, la oportunista y ventajista, y también la precaria y perversa, aquella que inventa una necesidad donde hay un negocio. Cada boleta de Milei que ingresaba a la urna era un grito de protesta.

Milei no es un fin en sí mismo, es un conducente para decir basta a una clase dirigente cada vez más clase y cada vez más casta.

Pero quizás no se el único ingrediente, el trabajo territorial no puede ni debe soslayarse.

Los referentes libertarios recorrieron la provincia diciendo lo que pensaban, hablaban de ajuste, de achicar el Estado, de terminar con los ATN y de otras tantas cosas que avizoran tiempos duros para todos.

Nunca fueron políticamente correctos, soportaban estoicos las campañas del miedo.

Emilia Orozco sostenía su discurso, la sociedad la vio por fuera de la casta y en esa senda se mantuvo. Carlos Zapata, vehemente embestia no sólo contra el gobierno nacional, también se encargaba de desnudar algunas cuestiones de la administración provincial. Zapata decía lo que muchos salteños querían decir. Alfredo Olmedo era presencia pura, aportando poco y nada desde lo conceptual  aunque marcando presencia con su inconfundible amarillo alcanzaba.

Un párrafo aparte merece Juan Carlos Romero, para algunos dijo las palabras justas en el momento justo, que sirvieron para terminar de convencer al PRO no saencista de fiscalizar y propalar el mensaje del cambio.

En la vereda del frente un sinuoso Gustavo Sáenz quería caminar por Korea del Centro, pero en estos tiempos ese espacio no existe.

Nuevos bríos hay en la política salteña, únicamente lograrán flotar aquellos que sepan entender mejor lo que paso en la segunda vuelta.

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