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Panorama electoral: paridad, dispersión y desafíos

El panorama político post-confirmación de la oferta para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 13 de agosto muestra una paridad entre las dos principales alianzas, aunque con una ligera ventaja para Juntos por el Cambio. Según las primeras encuestas de intención de voto, Sergio Massa ha surgido como el precandidato presidencial preferido a nivel individual, mientras que Javier Milei ha experimentado un retroceso. Estos datos se desprenden de un sondeo realizado por Observatorio Electoral Consultores, dirigido por el politólogo Julio Burdman.

El estudio revela ciertas novedades significativas en el panorama político. Por un lado, se destaca un mayor poder del posmacrismo como conjunto, así como una dispersión del voto peronista, lo que deja margen para el análisis. La encuesta muestra una clara preeminencia de Patricia Bullrich sobre Horacio Rodríguez Larreta en la interna de Juntos por el Cambio, con una diferencia de 12 puntos porcentuales. En términos generales, Juntos por el Cambio se impone sobre Unión por la Patria en la sumatoria de votos. Massa se ubica tres puntos por debajo del primer lugar como el precandidato presidencial más votado, mientras que Milei cuenta con menos respaldo.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos números no deben considerarse contundentes. Aunque Juntos por el Cambio está en una posición más favorable que el oficialismo, el panorama político se presenta muy abierto y no están claras las acumulaciones futuras en apoyo a Massa o Bullrich, según Burdman.

La ventaja de Juntos por el Cambio en este momento de crisis, caracterizada por una elevada inflación, debilidad de los ingresos y falta de perspectivas de mejora, no debería ser sorprendente. De hecho, el porcentaje de votos obtenidos por Juntos por el Cambio se asemeja al 40% que Mauricio Macri obtuvo en las elecciones de 2019, cuando la economía también atravesaba dificultades. Este parece ser el piso electoral del antiperonismo.

Sin embargo, en el actual proceso electoral se observa una dispersión de la oferta política y tensiones internas en las principales coaliciones, lo cual se asemeja al escenario político de 2003.

Burdman advierte que no es apropiado hacer una suma automática de los votos obtenidos por cada una de las listas en las elecciones primarias, ni asumir que el ganador retendrá en su totalidad ese caudal de votos en las elecciones generales. Aunque la sumatoria de votos de los dos candidatos de Juntos por el Cambio da un total del 40%, lo que fortalecería a la principal fuerza opositora, sobre todo si Bullrich logra retener los votos de Larreta en octubre y atrae a los votantes de Milei por medio de un cálculo estratégico o el voto útil, esto aún está por verse.

En el caso de Unión por la Patria, se observa que la unidad no es tan sólida. Massa enfrenta el desafío de los diez puntos obtenidos por otras tres fórmulas panperonistas, incluyendo a Juan Grabois dentro de la Unión por la Patria, así como a Guillermo Moreno y Juan Schiaretti por fuera de esa coalición. Es importante destacar que faltan seis semanas para las PASO y que en ese lapso pueden ocurrir muchos cambios. Massa aún no ha comenzado su campaña, mientras que Bullrich, Larreta y Milei ya han expresado gran parte de su mensaje político.

En el oficialismo, la estrategia de campaña inicial se centra en la gestión y en generar gestos de conciliación hacia aquellos afectados por el cierre de listas. La precandidatura de Grabois puede interpretarse como un intento de contener a los más descontentos, quienes de lo contrario podrían buscar refugio en la izquierda combativa, votar en blanco o abstenerse, como ha ocurrido en varias provincias. Massa tendrá que luchar mucho después de las PASO para sumar el apoyo de esos grupos rebeldes.

¿Cuál sería el escenario más favorable para el panperonismo en la oposición? Las fuentes consultadas en el massismo no llegan a un consenso sobre este tema, ya que están en plena evaluación. La realidad es que los recursos son limitados. En principio, la mayoría de los dirigentes de ese espacio cree que un enfrentamiento directo con Bullrich facilitaría a Massa buscar votos moderados o no alineados, quienes podrían temer las posturas económicas, políticas e incluso represivas de la exministra. Además, consideran que Bullrich no es sólida en el debate económico y que hay mucho por ganar debido a la extrema naturaleza de sus posturas. También evalúan la posibilidad de que, después de las PASO, se genere un voto útil desde Milei hacia la corriente más derechista del PRO representada por Bullrich.

¿Sería Larreta una mejor opción entonces? El jefe de Gobierno es más apto para luchar por el voto centrista, pero por otro lado, la migración de la corriente paleolibertaria hacia su sector podría ser más forzada, al igual que la del «bullrichismo», considerando las recientes peleas y descalificaciones personales.

En este sentido, Unión por la Patria tiene una ventaja sobre Juntos por el Cambio: al tener una competencia menos reñida en las PASO, les resulta más fácil ordenarse internamente. En cambio, en Juntos por el Cambio, la lucha es agónica, ya que existe la creencia generalizada de que el ganador de las primarias tiene grandes posibilidades de llegar directamente a la Casa Rosada. Será una batalla sin cuartel. Los cercanos al ministro-candidato sostienen que se podrían producir muchos movimientos sorpresivos en los próximos días.
En primer lugar, la próxima semana se cerrará un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que no solo despeje el panorama inmediato de los pagos netos, sino que también, en el mejor de los casos, otorgue cierto margen para intervenir en el mercado cambiario y reducir el riesgo de una devaluación del peso, un fenómeno típico en los períodos preelectorales.

En paralelo, se limitarán en la medida de lo posible los aumentos de tarifas y precios regulados, al tiempo que se fortalecerán los mecanismos de control de los acuerdos sectoriales. El objetivo es mantener una tendencia descendente en la inflación. Si bien los niveles de inflación han sido elevados, con un 8,4% en abril y un 7,8% en mayo, se espera que se haya desacelerado alrededor del 7% en junio. Algo es algo.

En cuanto a los ingresos, el Ministerio de Economía trabajará en aplicar los alivios fiscales ya implementados en el impuesto a las Ganancias para los trabajadores, con el fin de evitar que las negociaciones salariales amplíen el número de contribuyentes, que es el grupo al que se han otorgado más beneficios.

¿Podría especularse con alguna concesión hacia el cristinismo y los votantes más frustrados, otorgando algún beneficio antes de las elecciones? Eso podría tener un impacto inflacionario, pero en ningún caso se llevaría a cabo antes de las elecciones.

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