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Morales y su propio Cromañón

Ni bien llegó al poder, Gerardo Morales metió presa a Milagro Sala y a partir de ahí comenzó a construir un relato que hasta ahora le está dando sus frutos electorales.

Siempre fue el falso relato de la supuesta lucha contra el mal, solo un relato, ya que los personeros del mal, de a uno se sumaban a su tropa más incondicional. Regulaba la protesta con los tupaqueros dentro del esquema gubernamental.

Sin pudor, Morales compraba a los nuevos leales, y los nuevos mercenarios entregaban sin pudor a su antigua líder, inclusive con las más descabelladas fábulas. Todo lo que se redactaba en el MPA era silenciosamente firmado por los entrenadores.

Patricia Jaldin, la conocida Shakira, ex mano derecha e izquierda de Milagro Sala, ahora está reconvertida y es fanáticamente radical. Tanto es su fanatismo que Morales la puso al frente de una escuela pública. Solo para recordar, Patricia Shakira Jaldin estuvo directamente involucrada en el robo de los equipos de trabajo de Jorge Lanata.

El primer converso fue Emilio Cayó, que puso a la ODIJ a entera disposición de Gerardo Morales y Raúl Jorge. Cayó aporta militancia para actos y cualquier otra actividad proselitista. A cambio, sus actividades como empresario de la noche no tienen el mismo nivel de control que cualquier otra empresa del rubro, y su colegio es inmune a las regulaciones del estado para este tipo de actividad. En Zaigua, el boliche de Cayó, es noticia cada fin de semana por la presencia de menores, por exceder el cupo de personas, por la venta de bebidas alcohólicas a menores y por lo peor de la noche jujeña.

Un hecho importante fue la organización del UPD de los chicos de la secundaria, escándalo total, y desde el gobierno provincial y municipal intentaron hacer pasar el hecho desapercibido y presentarlo como un clásico enfrentamiento entre unos menores. Ahora la cosa pasó a mayores, los motivos los de siempre, capacidad absolutamente desbordada, incalculable cantidad de alcohol entre menores, además de pastillas y drogas varias. Al descontrol natural del lugar, se le sumó la intervención policial, gases, balas de goma, escudos y palos, lo normal de la violenta policía de Morales.

Esta vez fueron chicos, muchos internados, muchas versiones en redes, padres que denuncian asuntos de extrema gravedad, y el gobierno de Morales minimizando el hecho, pretendiendo que las personas crean que fue un hecho normal y menor. Emilio Cayó, el ex tocaquero, es un aliado incondicional de Morales y Jorge, hay que cuidarlo.

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