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Los números de Sáenz no cierran en el Hotel Lobertador

Por: Victorio De Pardeu

Buenos Aires (Corresponsal) Superar las vallas de la Policía Federal es una tarea tiránica, solo unos pocos logran que los uniformados habiliten la entrada al Hotel Libertador. Curiosos, fanáticos, allegados y dirigentes políticos de toda laya intentan ingresar a como de lugar al cuartel del nuevo presidente.

En el lobby del hotel se concentran nuevos funcionarios y algunos que tienen el privilegio de haber concertado reuniones varias.

Acceder al piso 21 es imposible, los ascensores están absolutamente bloqueados, muy pocos son los que tienen la posibilidad de llegar hasta las momentáneas oficinas presidenciales.

Los periodistas que lograron un permiso para estar en el lobby somos testigos de infinidad de encuentros entre los nuevos funcionarios y los que concretan encuentros: dirigentes políticos, algunos sindicalistas y hasta representantes de algunas embajadas.

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Entre reunión y reunión se lo puede ver al hiper activo Guillermo Franco, quien suele tener algunos breves encuentros en una de las mesas ubicada en un estratégico rincón.

Preguntamos a uno de sus colaboradores sobre la reunión con Gustavo Sáenz, asegurando que la misma no estaba en la agenda de nadie, y que el breve encuentro se produjo merced a gestiones del salteño Alfredo Olmedo.

En el entorno de Franco, aseguran que Sáenz puso a disposición de LLA cuatro votos en diputados. Sin embargo, parece que ese número poco convenció a Franco. Según sus cálculos, el Gobernador solo cuenta con el respaldo de los recientemente electos diputados, es decir, solo dos. Se entiende que Estrada no acompañará en esta nueva aventura a Sáenz y que la diputada Calletti es más propensa a respaldar algunos sectores más duros con el nuevo gobierno. Esto se relaciona con el hecho de que Calletti está pensando más en su futuro que en el de Sáenz.

Los colaboradores de Franco sostienen que lo único seguro para el nuevo ministro con Sáenz es la desesperación por la asistencia sistemática de fondos; afirman que la política está al margen de cualquier discusión con Sáenz.

«Sáenz durmió la siesta en la campaña de Massa… nada indica que se vuelva a entregar a los brazos de Morfeo cuando el nuevo gobierno lo necesite para la gobernabilidad o para impulsar algunos temas centrales para Milei…», expresaba un estrecho colaborador de Guillermo Franco en la puerta del ascensor.

La promesa de Sáenz de formar un bloque propio de cuatro legisladores fue tomada con cierta desconfianza, ya que ni siquiera los interesados estaban enterados.

Un verborrágico Sáenz no logró convencer a Franco y Posse, quienes, inmediatamente después del encuentro con el salteño, abrieron sus agendas para buscar interlocutores más fiables en su relación con los mandatarios opositores.

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