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El eterno extravío radical

Los radicales vernáculos desde hace mucho tiempo sufren un verdadero extravío patológico, vocacionalmente se encargan de perder el rumbo político, siempre a contramano de la historia y de los tiempos.

Pero este flagelo, afecta fundamentalmente a los radicales de Salta, ya que en otras provincias hacen gala de una singular vocación de poder, siendo los ejemplos más claros Mendoza y Corrientes, donde los radicales sin abandonar sus históricas banderas pueden decir que administran al menos dos provincias normales.

No es el caso de Jujuy, donde Morales, un sujeto de avería, mostro que es un fascista silvestre, además de llevar adelante estado fallido.

Pero nuestros comprovincianos son especiales, dignos de ser estudiados por una convención de psicólogos o bien para un tratado de sociología.

Por primera vez desde el retorno de la democracia tienen alguna posibilidad de llegar al poder en la provincia, por supuesto que integrando la concertación Cambiemos, pero ahora en un verdadero ataque de locura pretenden romper la concertación y salir solos o bien en otra alianza.

La Convención radical resolvió seguir en Cambiemos, por supuesto que luego de una discusión muy subida de tono y las consabidas amenazas de trompadas, solo faltaron los tradicionales sillazos, una lástima ya que nunca se deben abandonar las buenas y sanas costumbres.

Pero para los radicales nunca está todo dicho, y ahora el Comité Capital que lidera Rubén “El Chato” Correa emitió un documento instando a romper Cambiemos y salir solos o en su defecto en otra alianza.

Culpan al interbloque del Concejo Deliberante, afirmando que “evidencian ya no solo la falta de coordinación ideológica o doctrinaria entre los partidos que integran Juntos por el Cambio, sino también la carencia de un programa y una estrategia común entre las diferentes fuerzas”.

No es ninguna novedad la heterogeneidad en Cambiemos en general y en el Concejo en particular, esto se viene manifestando desde el momento mismo de la jura, lo llamativo es que este quiebre se produzca a escasos cinco meses de las elecciones provinciales, un cimbronazo al corazón de la concertación, cualquier mal pensado podría inferir que esto es a la medida exacta de Gustavo Sáenz.

En el Concejo Deliberante son dos los ediles radicales, y tienen dos bloques, por un lado Alberto Salim, del más estrecho riñón de Correa y el otro, que algunos pueden interpretar como oficial, es que integra Laura Jorge Saravia.
En realidad gran parte de Cambiemos en salta está infectado con el ADN radical, sobre todos aquellos que tienen sus orígenes en el Partido Renovador, como es el caso de Virginia Cornejo o José Gauffín, razón por la cual se entiende el internismo crónico y las peleas por frivolidades del cartel.

Los radicales tenían la oportunidad de disputar el poder y gobernar la provincia, por supuesto que dentro de Cambiemos, pero la sola idea los asusta y los saca de su zona de confort, siempre es preferible un café en bar Los Tribunales y debatir la guerra en Ucrania que asumir responsabilidades de gestión.

Más allá de esto, hay un vasto sector del radicalismo que entiende que romper con Cambiemos es una necesidad de Gustavo Sáenz, por el simple hacho de libanizar a la oposición para que divida sus votos y así aumentar sus chances reeleccionistas.

Están haciendo los deberes que manda el Grand Bourg, para eso son disciplinados, les gusta el papel de bedel del poder a cambio de una de debito que no los saque de la zona de confort.

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