En este momento estás viendo El embuste como modelo de gestión

El embuste como modelo de gestión

Para ser sinceros, el título original de esta nota era «Ah pero Bettina», pero resulta que los vates de El Repulgue consideraron que queda corto, insuficiente para sintetizar lo que pretenciosamente queremos decir, de tal manera que en un singular conciliábulo resolvieron, con gran sapiencia, titular con “El embuste como modelo de gestión”.

Era imperativo abordar el primer mes de gestión de Emiliano Durand, revelando hasta ahora los logros y el rumbo de los próximos cuatro años en esta Muy Noble y Muy Leal ciudad.

Durand afirmó en campaña: «No cobraré más impuestos automotores hasta que las calles estén arregladas…». Lamentablemente, ninguna de estas promesas se cumplió. Asimismo, manifestó que «quien aumenta los impuestos es un mal administrador…», pero, en un giro irónico, apenas se instaló en el CCM, implementó un abrumador impuestazo, perforando los alicaídos bolsillos de los salteños.

Esto sin contar que volvió a colapsar las peatonales de manteros, ensayando un discurso e intentando sorprender la buena fe de los vecinos, por un lado culpaba a Bettina y por el otro con sus esbirros mandaba a los manteros a colonizar las peatonales. ¿Será que para Durand el mantero es un emprendedor?

A pesar de hablar sobre la contención del gasto, saturó el municipio con cargos políticos, como se evidencia en las mencionadas comunas, verdaderos refugios de desahuciados militantes que necesitaban algún lugar donde colocarse. El impuestazo que pagan los vecinos parece destinado al aguantadero político.

La lista de contradicciones es interminable; en tan solo 30 días, Durand ha superado con creces la capacidad de asombro de los salteños. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que nos enfrentaremos al populismo más desenfrenado, a los intentos más feroces de imponer una posverdad y, sobre todo, a un gobierno que va por todos y por todo.

Los conflictos con la libertad de expresión ya son evidentes; los llamados telefónicos a medios y periodistas son recurrentes, intentando silenciar la verdad y establecer el relato de una casta que se autodenomina democrática.
Por ahora y solo por ahora podrá gozar del veranito del «Ah pero Bettina…» pero los tiempos se acortan, las miserias van quedando al desnudo y las mentiras cada vez tienen las patas más cortas. Hace un mes Durand comenzó su campaña al Grand Bourg, y para llegar cualquier medio es válido.

El entorno de Sáenz ya muestra los primeros síntomas de preocupación, saben que duermen con el enemigo.
Sáenz es consciente que las traiciones están a la vuelta de la esquina.

Durand va por todo sin límite ni prurito alguno, la vara irá bajando sin solución de continuidad hasta que los salteños entiendan que no merecen vivir como vasallos.

Deja una respuesta