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Anhelo o sincericidio: ¿El oficialismo ya piensa en un Sáenz eterno?

 Por Nahuel Toledo

Gustavo Ruberto Sáenz llegó a la gobernación sin hacer muchas promesas. Incluso, algunos allegados reconocen puertas adentro de sus despachos, que el ex intendente capitalino arribó al Centro Cívico Grand Bourg sin generar demasiadas expectativas en una población que espera que Salta salga de un prolongado letargo. Sin embargo, en el paquete de su oferta electoral, Sáenz manifestó el anhelo de desterrar «la vieja política» y reemplazarla por una «nueva». Para tal finalidad se pronunció a favor de ocupar la gobernación por un solo mandato o dos, en el peor de los casos.

Ya en el poder, Sáenz dió rienda suelta a su espíritu reformista y así impulsó cambios en la Constitución. Uno de los puntos más sensibles tenía que ver con los mandatos de los gobernantes y para su cargo estipuló un máximo de ocho años, es decir dos mandatos. “Duran cuatro años en el ejercicio de sus funciones y pueden ser reelegidos o sucederse recíprocamente en los citados cargos por un solo período consecutivo. Si han sido reelectos o se han sucedido recíprocamente, no pueden ser elegidos para ninguno de ambos cargos, sino con el intervalo de un período. No pueden ser elegidos, por un período inmediato al cese del cargo de la Gobernadora o Gobernador y de la Vicegobernadora o el Vicegobernador, sus parientes hasta el segundo grado, su cónyuge o con quien tenga unión convivencial”, reza el reformado cuarto párrafo del Artículo 140.

Pero, cómo suele ocurrir en muchos de estos casos, todo depende de cómo se interpreten los textos. De hecho, días después de aprobar la nueva carta magna, los responsables del Poder Ejecutivo se basaron en el antiguo texto constitucional para poder designar a Elsa del Valle Pereyra Maidana y al abogado Marcos Segura Alzogaray en la Auditoría Provincial. En esa oportunidad, hasta uno de los representantes del oficialismo (Carlos Rosso) en el Senado de la Provincia señaló la contradicción que esto representaba.

En las últimas jornadas, dos ministros del gobierno provincial generaron suspicacias sobre el futuro del Gobernador porque directa o indirectamente deslizaron la posibilidad de que Sáenz siga los pasos de su antecesor Juan Manuel Urtubey y de esa manera pretenda hacerse cargo de la conducción de una de las provincias más pobres del país durante el plazo de 12 años.

El primero en hablar de más o revelar sus intenciones fue el ministro de Turismo, Mario Peña, cuando envalentonado por la fiebre mundialista y la postulación oficial de Argentina, Chile, Uruguaya y Paraguay para albergar la cita deportiva salió a anunciar que Salta competirá con otras jurisdicciones para ser sede. Sus dichos fueron una sorpresa para propios y extraños, no solo porque Salta hoy no cuenta con infraestructura necesaria -el estadio Padre Ernesto Martearena, por ejemplo, debería pasar de 20,408 localidades a un mínimo de 30.000- sino también porque el mundial será en 2030 y si Sáenz cumpliera con su palabra estaría al frente de la gobernación hasta 2027. Eso pasaría siempre y cuando resulte reelecto el próximo 14 de mayo.

Pero, las extravagantes declaraciones de Peña no quedaron aisladas y a los pocos días el responsable de la obra pública, Sergio Camacho, generó nuevos interrogantes.

En el marco del ciclo “Febrero de Charlas Peronistas”, una iniciativa del Partido Justicialista (PJ) para brindar herramientas a la militancia, el ministro Camacho expuso las tareas de gestión y comparó algunos datos con administraciones anteriores. Así, por ejemplo, detalló que en 2007 el presupuesto de obras públicas de Salta representaba un 20% del presupuesto total. “Pasaron 12 años y cuando llegamos, el presupuesto de obras públicas era el 3,5% del total. Y en esa gestión anterior, sólo había ejecutado el 47% de ese presupuesto”, puntualizó Camacho en la unidad básica.

Camacho también detalló cómo fue creciendo el presupuesto destinado a obras, que de 2021 al 2022 pasó de $12.500 millones a $25.800 millones, mientras que del 2022 al 2023 ya subió a los $50.000 millones. “Desde que Sáenz asumió el presupuesto pasó del 3,5% a ser superior al 10% porque hay una decisión política de no gastar en tonterías y tener el gasto equilibrado y los recursos de la provincia en lo que se necesita”, afirmó el ministro.

Pero las declaraciones más resonantes llegaron cuando el ministro manifestó: “Con dos gestiones más, Gustavo (por Sáenz) podría cuatriplicar cualquier gestión anterior”.

Esas palabras no parecen haber sido expresadas de forma involuntaria. Lo cierto es que resonaron con fuerza entre las paredes del edificio ubicado en calle Zuviría y provocaron sorpresa porque algunos ya lanzaron el operativo clamor, pero Sáenz aun no logra vislumbrar con claridad que futuro le deparará desde mayo.

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